REFLEXIÓN TEMA 3

sábado, 26 de mayo de 2012


Para cerrar "La hora del cuento" es (nunca mejor dicho) hora de reflexionar sobre lo aprendido durante su elaboración.



En este tema, he aprendido que, una vez más, hay que ser CREATIVOS. Después de recopilar información para desarrollarlo y tras la práctica, he comprobado que la hora del cuento consiste en mucho más que abrir un libro y contar. Imaginaba que no consistiría en leer sin más porque si no los niños se aburrirían pero, realmente, desconocía que hubiese tantas formas de hacer que la narración fuese interesante. 

Si soy sincera,  lo que más se me ha quedado grabado en este tema, para tomar referencia sobre cómo hacer un cuentacuentos, han sido las clases prácticas. Como he dicho antes, no sabía cuantos factores entraban en juego a la hora de contar un cuento, parece que es muy fácil que los niños se interesen por ello. Cuando me he visto en el papel de “niña”, sentada enfrente de la maestra y escuchando una historia, es cuando me he dado cuenta de la importancia que tiene la actitud que refleja la persona que narra. Te absorbe la emoción que le pone cuando te lo cuenta y, aunque sepas que es lo que va a suceder, estás esperando ansioso la respuesta que rompe la pausa. Una de las ocasiones en las que Irune nos estaba contando un cuento, me encontraba tan absorta en la emoción que abrazaba la historia que cuando salí de ella pensé en lo divertido que tendría que ser haber visto nuestras caras desde la posición de la maestra. 

Sin duda, creo que esta puede ser la actividad que mas me cueste desempeñar por timidez, aunque reconozco que soy muchísimo más vergonzosa ante la presencia de adultos que ante la de los niños. Aun así, tengo algunas pautas y experiencias muy bien grabadas y confío plenamente en que, poquito a poco, las pondré en práctica. Llegado a este punto del tema, cada día estoy más convencida de que no hay NADA que se haga para los niños y que no esté previamente pensado y estudiado. Estaba totalmente convencida de que la hora del cuento era una actividad que no tenía tantos recursos, es más, ni siquiera pensaba que pudiésemos diferenciar, por lo menos, tres tipos de narraciones. Lo bueno de este aspecto es que cuento con puntos de apoyo que me hacen saber que lo estoy haciendo bien.

Creo que, en esta asignatura, tengo muchos proyectos abiertos y, por lo que veo, me parece que me van a surgir muchos nuevos. De momento, para ir trabajando la vergüenza, empezaré por contarles cuento a los niños de mi entorno. Anoto en mi lista, las ganas de ver esas caritas de emoción e intriga.

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